Si buscas una escapada cerca de la Ciudad de México, los pueblos mágicos ofrecen paisajes encantadores y tradiciones únicas. Además, son destinos accesibles que permiten disfrutar de la cultura, la gastronomía y la naturaleza sin gastar demasiado.
¿A qué se denomina Pueblo Mágico?
Un pueblo mágico es una localidad en México reconocida por su riqueza cultural, histórica o natural. Este programa busca destacar el valor turístico de estos lugares y atraer visitantes interesados en experiencias auténticas.
Además, el distintivo Pueblo Mágico ayuda a impulsar la economía local y fortalecer la identidad de la comunidad. Gracias a ello, estas localidades pueden mejorar servicios turísticos y preservar el patrimonio.
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¿Qué pueblos mágicos cercanos a la CDMX ofrecen una visita económica?
Estos son los cinco pueblos mágicos más económicos para visitar cerca de CDMX:
Chignahuapan, Puebla
Famoso por sus esferas navideñas y sus aguas termales, Chignahuapan también ofrece una visita a su imponente basílica y un clima agradable. El hospedaje es accesible, con opciones desde $300 por noche.
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Tepoztlán, Morelos
Este pueblo mágico es ideal para quienes buscan naturaleza, cultura y deliciosa comida local. Subir al Tepozteco es gratuito y probar una quesadilla es una experiencia que no puedes perderte.
Aculco, Estado de México
Sus calles empedradas, cascadas y su pintoresca plaza hacen de Aculco un destino encantador. Perfecto para viajes en pareja o con amigos, con presupuesto limitado.
Huasca de Ocampo, Hidalgo
Conocido por los Prismas Basálticos, Huasca también ofrece bosques, cabañas económicas y un ambiente de tranquilidad. Es un lugar ideal para desconectarse del ruido de la ciudad.
San Juan Teotihuacán, Estado de México
Sus famosos pirámides y los paseos en globo hacen de este destino un lugar ideal para visitar. Además, los antojitos no superan los $50 y hay hostales sencillos a precios accesibles.
¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de visitar un pueblo mágico?
Al visitar un pueblo mágico, se debe respetar la cultura, tradiciones y las costumbres de la comunidad, así como cuidar los espacios históricos y naturales. Esto ayuda a preservar la identidad del lugar y garantizar que otros visitantes también puedan disfrutar de su encanto.
Además, es importante planear el viaje con antelación, considerando opciones de hospedaje, trasporte y actividades turísticas. De esta manera, se puede aprovechar al máximo la visita sin gasta de más.
